Sunday, May 31, 2009

No siempre Gobiernan los mejores (A propósito del foro "El Desafío Latinoamericano", Mayo de 2009)


No pude asistir a el foro El Desafío Latinoamericano, organizado por CEDICE en Caracas durante esta semana que finaliza, aunque me hubiese encantado asistir. No obstante, considero que el evento fue de singular importancia, y merece al menos un comentario de mi parte. Muy positiva la cobertura que tuvo en la prensa. Excelente la molestia que causó en el gobierno venezolano. Casi lloro al ver la palabra “Liberalismo” en periódicos tan importantes como El Universal y El Nacional.

Eventos como El Desafío Latinoamericano sirven de lección para todos los que conformamos el movimiento liberal venezolano. Está demostrado que el discurso liberal puede calar en la población sin necesidad de insultar al resto de la oposición. Erramos al divulgar una ideología mientras se ofende a nuestros posibles simparizantes, como hizo cierto dirigente liberal al rechazar a un ex-comunista en su partido. Según Vargas Llosa, los chavistas no tienen discrepancias en sus ideas, sino odio (así declaró el escritor peruano en la clausura del foro). Lamentablemente, hay liberales venezolanos de los cuales se puede decir lo mismo. Yo mismo he formado anteriormente parte de esa corriente liberal sectaria y fundamentalista. Probablemente sea un tipo poco popular entre quienes la integran, pero no me quita el sueño no ser “santo de la devoción” de unos cuantos.

No me puedo extender más al hablar sobre un evento al cual no pude ir. Pero aprovecho la ocasión para colocar un artículo escrito por mi persona a principios del año pasado, sobre el libro El Regreso del Idiota, en el cual intervinieron tres de los invitados a El Desafío Latinoamericano: Mario Vargas Llosa, Alvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo Méndoza...

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No siempre gobiernan los mejores

Publicado hace una década, el “Manual del perfecto idiota latinoamericano”, escrito a seis manos por Álvaro Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza y Carlos Alberto Montaner, es hoy en día un clásico de la literatura política latinoamericana. Se puede amar, se puede odiar. No falta quien lo catalogue de extremista. Pese a ello, denuncia muchas verdades - de manera bastante irreverente- acerca de los resultados nefastos obtenidos por la izquierda ortodoxa y el populismo en nuestro continente.

Diez años después aparece la secuela, prologada de nuevo por Mario Vargas Llosa. En 1997, pasados ocho años de la caída del muro de Berlín, parecía imposible el retorno de la izquierda ortodoxa al poder. En el año 2007 la realidad es otra. El “idiota latinoamericano” no estaba muerto, estaba de parranda, y viene a repetir los mismos errores del pasado, con sus políticas económicas equivocadas y su demagogia. Otra izquierda moderada y pragmática se acerca tímidamente al liberalismo económico, e irónicamente, tiene como representante a gente como el presidente peruano Alan García, responsable de la hiperinflación de su país en los años 80, al intervenir demasiado la economía de su país.

Esa otra izquierda, la de “centro”, a diferencia de los clásicos partidos socialdemócratas latinoamericanos como Acción Democrática, se orienta más al libre mercado que a la intervención del Estado en asuntos económicos. No obstante, sigue dándole la mano a sus amigos más radicales (caso Lula-Chávez), y trata de ser complaciente con los grupos ultraizquierdistas por temor a ser llamados “neoliberales”, aunque también por mera diplomacia. Es el caso de mandatarios como Tabare Vásquez o Bachelet.

Lo interesante de este libro, estemos o no de acuerdo con él - personalmente no sentí rechazo al leerlo - es el hecho de poner en tela de juicio (sin quererlo, tal vez) nuestros conceptos de “izquierda” y “derecha”. El peronismo, heredero ligth del fascismo italiano, terminó haciendo las pases y hasta uniéndose estratégicamente con la izquierda radical, porque, a decir verdad, se asemeja bastante a ella. Mientras tanto, los socialdemócratas aplican políticas económicas que nada tienen que ver con Marx y se asemejan, aunque no tanto, a Adam Smith.

Una obra seguramente molesta para quienes se sientan identificados con el “idiota” del libro (esa palabra la dicen los autores, no yo). Una buena fuente de información acerca del acontecer actual en Hispanoamérica, aunque desde un punto de vista liberal, como lo fue en su momento Del buen salvaje al buen revolucionario de Carlos Rangel. Una isla en medio de ese mar llamado “Socialismo del siglo XXI”.

Diario Avance. Los Teques. Enero 2008

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