Sunday, February 16, 2014

Carta a un chavista crítico (I)

Estimado amigo

Para empezar, quiero que sepas que no uso el término “amigo” como un recurso demagógico. No estoy optando a ningún cargo público, y de hecho, tengo amistades de tu tendencia política. También conozco gente que cortó cualquier vínculo afectivo conmigo o al menos se distanció de mi por mi forma de ver la vida, así como enemigos que me gané de gratis por emitir opiniones incómodas para ellos. Personalmente, no considero correcto quedarme callado para conservar un trabajo o una amistad, aunque entiendo que debe existir respeto. Espero estemos de acuerdo en ese punto.

Reconozco que muchas veces no he expresado mis opiniones de la mejor manera. A veces uno cae en el error de ser ofensivo, lo cual es contraproducente cuando uno quiere convencer a alguien, se tenga o no se tenga razón. Por supuesto, más de una vez me sentí agredido y reaccioné visceralmente. En todo caso, si has sido insultado por alguien que ha dicho cosas como “chavista, muérete” o simplemente te han llamado “Imbécil” te diré algo: me siento igual cuando me llaman “fascista” , “imperialista” o “apátrida”. Creo que nos estamos entendiendo. Ojalá sea así.

Quiero también aclarar lo siguiente. Como seguidor de mi doctrina, el pensamiento liberal, me encantaría conseguir más adeptos e incluso contribuir a que algún día ¿por qué no? ganemos elecciones. Soy sincero. Pero en este momento no me interesa si te conviertes en opositor o liberal. Me interesa que seas crítico, que seas tolerante. Porque soy contrario al socialismo radical, pero te diré algo: respeto sobremanera a la gente que saca sus propias conclusiones, y espero el mismo respeto hacia mi.

Respeto, por ejemplo, a gente como Teodoro Petkoff (seguro lo detestas por venderse al imperio, tengo amigos que lo detestan por ex guerrillero y ñángara) quién escribió un libro como aquél sobre Checoslovaquia, en el cual se oponía al stalinismo y a la rigidez que le enseñaron los comunistas dogmáticos. Mi padre (socialdemócrata) tiene también una frase que me gusta mucho: “el peor “ismo” es el fanatismo”. Se puede ser creyente en una ideología al 100% y a la vez respetar los derechos de quienes disienten.¿No te parece?. Créeme, hay gente que está de acuerdo conmigo cuando hablamos de Adam Smith, pero no entiende ese punto. Me dan pena.

Pero aparte de eso, más allá de nuestra tendencia política, pienso que no debemos permitir la sinvergüenzura. Hay quienes dicen, por ejemplo, que Antonio Guzmán Blanco (el Ilustre Americano, fue bautizado por el Congreso de la época, de forma pomposa y hasta ridícula) era liberal, mientras otros no lo ven así. Pero de haber yo existido en aquélla época, hubiese criticado sus marramucias y corruptelas, aunque le estuviera dando armas al Partido Conservador. Cambia lo de “Partido Conservador” por “La Derecha” y te sonará familiar lo que acabo de escribir. Definitivamente, lo hubiese cuestionado igual, aunque le diera becas a artistas como Arturo Michelena o convirtiera a Caracas en una pequeña París. Espero que aceptes que no cualquier cosa por estar dentro de las líneas de tu partido es buena.

Creo, entonces, que estamos de acuerdo en varios temas: debemos respetar al otro, debemos ser autocríticos y liberarnos de dogmas, no podemos aplaudir todo lo realizado por un gobierno sólo por estar constituido por gente de nuestra organización política. Quiero decirte algo, aunque tengo fe en nuestro entendimiento: no tengo fe en las buenas intenciones del gobierno al cual apoyas, porque tu eres una cosa y el gobierno otra. Porque no siento que pueda dialogar con ministros, congresistas e incluso, con el presidente, haciéndolos entender mi razonamiento. Ganar unas elecciones (no te voy a decir nada de mi posición ante el CNE) con poco más de la mitad de los votos y empezar ofendiendo a los perdedores no es un buen comienzo.

¿Recuerdas la parte de los insultos?. Bueno, tu y yo nos entendemos. Pero hace unas horas vi al presidente Nicolás Maduro catalogando a sus adversarios como insectos, en un discurso donde se supone llamaba a la paz. Es algo que yo no puedo cambiar, porque no soy gobierno, nisiquiera tengo voz ni voto en el parlamento. Y al igual que Nicolás Maduro hay ministros, congresistas, gobernadores y alcaldes poco dispuestos a entender eso del respeto. Al momento de escribir esta carta, hubo un problema en Chacao, y no se a ciencia cierta si fue causado por “infiltrados” o por opositores temperamentales. Pero al menos me lo estoy preguntando ¿tu te lo preguntas o te creiste la versión oficial apenas la escuchaste?. Pero eso sucedió horas después de unas declaraciones presidenciales algo torpes. Internet permite la información libre de rumores, pero también es un inmenso archivo actualizable todo los días. Si no sale ahí, seguramente no existe. Imposible olvidar cuando los recuerdos están en los servidores.

A estas alturas, espero haberte hecho pensar. Quién sabe, posiblemente hayan coincidencias desde nuestras aceras ideológicas. Hay problemas que a ambos nos afectan, como el hampa, la escasez y la devaluación, pero estoy claro: para ti las causas son unas, y para mi son otras. No creo en eso de “cada quién tiene su verdad”, porque la verdad es una sola, la tuya o la mía. El verdadero diálogo, no la negociación oportunista, sino la confrontación productiva de ideas, nos puede ayudar a encontrar la solución al problema, aunque no lo creas. Espero entiendas todo eso, y si no lo entiendes, esta carta no era para ti.Posiblemente te siga escribiendo luego. Saludos

Atte

Ernesto Soltero


Ciudadano de a pie 

Saturday, May 18, 2013

Las inconsistencias de Luis Britto, o cómo hablar mal del fascismo y quedar en evidencia

Luis Britto cayó en la tentación totalitaria, y no se dio cuenta


A Luis Britto García le tengo mucho respeto. Puedo decir, por ejemplo, que el capítulo dedicado al punk en su libro El imperio contracultural: del rock a la postmodernidad es uno de los escritos más serios y acertados que se han escrito en Venezuela sobre ese movimiento. En el plano literario, su libro Rajatabla es una obra maestra en la cual se pueden encontrar esas dosis de humor negro que comparte con su -todavía- amigo Otrova Gomas. Además, es un hombre que pese a su acervo intelectual y su postura izquierdista, no tiene problemas en reconocer su gusto por los comics o el cine de ciencia ficción. Pero Luis Britto sigue militando, 14 años después, en las filas del oficialismo, y es ahi cuando empiezan nuestras divergencias.

Recientemente se publicó en la prensa nacional, a manera de anuncio pagado por el Estado, un escrito panfletario de Luis Britto García sobre el fascismo. Puedo entender que su opinión al respecto difiera de la mía. Después de todo, para un liberal fascismo y socialismo son casi lo mismo, mientras que para un socialista el fascismo es un derivado del capitalismo. Pero aun así, hay algo que sigo sin entenderle al Sr. Britto: ¿de verdad cree que el chavismo se está enfrentando a una oposición facha? Porque de hecho, cuando Luis Britto habla de fascismo, parece estar hablando de socialismo del siglo XXI.




Lo opuesto se atrae...sobretodo cuando se parece mucho


En su panfleto sobre el fascismo nombra elementos que, a su juicio, son clave para definirlo. Por ejemplo, el hecho de que el fascismo y el nazismo tengan un origen minoritario, elitesco. Lo mismo se puede decir del socialismo, empezando por el mismo Marx que era un burgués. Además, la mayoría de las revoluciones socialistas (coloquialmente llamadas comunistas) fueron producto de la acción armada de grupos minoritarios que tomaron el poder, con intelectuales que nunca cargaron una cabilla pero se autonombraron “representantes de la clase obrera”. Excepciones existen: Salvador Allende fue electo democráticamente con 36% de los votos, lo cual no representa la mayoría de un país, sino el pedazo más grande de una torta picada en varios pedazos. Pero además, tratar de hacer un paralelismo con la oposición venezolana (que según cifras oficiales es de 49%) es torpe.

El otro punto importante es el de la alianza entre Estado y capital, lo cual se supone diferencia al socialismo radical del fascismo en el plano de la economía. ¿Que tal si hablamos de Gustavo Cisneros, un multimillonario que no ha sido expropiado ni ha perdido las concesiones de sus medios de comunicación por tener buenas relaciones con el gobierno?¿que tal si tocamos el tema de la boliburguesía, esa élite económica que se ha formado a través de privilegios estatales?.

El racismo y la xenofobia son otros elementos característicos del fascismo, aunque cabe agregar que varían según el país. En el nazismo patria y raza se confunden, por ejemplo, pero si hablamos de franquismo, España no es una unidad racial, sino cultural, que se propaga incluso a hispanoamérica. No por ello deja de ser chovinista, y la revolución bolivariana, en su afán de luchar contra lo que llaman “cultura dominante” también es chovinista. Tratar de crear una identidad homogénea en un país multicultural, en el cual comerse un perro o una pizza es tan común como comerse una arepa, en el cual una rubia de ojos verdes es tan común como el indio o el “afrodescendiente” es otra variante del fascismo.


Otro aspecto importante es la tendencia que tiene el socialismo del siglo XXI en buscar la identidad de un pueblo contando una versión mitificada y parcializada de la historia. Ya nisiquiera se trata de historias épicas al estilo de Venezuela Heróica, sino de próceres que lucharon por el socialismo cuando Marx ni siquiera había nacido. El culto al héroe se exagera al máximo. Las velas y tabacos encendidos en nombre de Bolívar ahora son religión de Estado.

Pero hay otro aspecto importante en el cual el Sr. Britto hace enfasis, sin darse cuenta del error que comete: el aspecto de la violencia. La violencia no es algo que diferencia al fascismo del socialismo, porque de hecho, así como el fascismo tuvo sus campos de concentración y sus masacres ¡el socialismo también!!!. Luis Britto García parece olvidar las atrocidades de Stalin, Mao, Pol Pot y el mismísimo Fidel Castro. Muertos que para el escritor venezolano no deben ser importantes, pues, el fin justifica los medios, sobretodo si ese fin es algo tan loable como la utopía socialista. Ese argumento podría ser utilizado por los fascistas a su favor. ¿Acaso Hitler no exterminó gente por su utopía “aria”?. Y no hablo del culto a la personalidad porque ya el tema se ha tocado demasiado...

El Sr.Luis Britto García puede dar clases de historia y de filosofía política. Puede hacer el esfuerzo por distinguir fascismo y socialismo, y de paso, justificar la lucha del gobierno contra la oposición por considerarla fascista. Pero sus argumentos parecen más bien definir el verdadero nombre del chavismo: Nacional-Socialismo del Siglo XXI. Aunque los socialistas radicales (o comunistas) a veces no se diferencian mucho.

Saturday, February 16, 2013

La “Derechimba” fascista…o el descubrimiento del agua tibia


Algunos creen que esto es lo que necesita el país

Estoy seguro que mis lectores se preguntarán (si es que todavía me quedan lectores en este blog, porque tengo mucho tiempo sin actualizarlo) de qué diablos estoy hablando. A los venezolanos no hace falta explicarles el juego de palabras, una contracción donde se mezcla la supuesta tendencia de un grupo político con el femenino de la palabra “chimbo”. En cuanto a mis seguidores en el extranjero (que los tengo, aunque no soy Oppenheimer, lo sé) cumplo con decirles que “chimbo” es un término coloquial venezolano para referirse a cosas de mala calidad, lo que los españoles llaman “cutre”. Hecha la aclaratoria, opto por ser más explícito, pues, se que siguen sin entender un carajo.



Sucede que desde hace unos meses ha venido moviéndose en las redes sociales un grupo político universitario, cuyo nombre no diré, caracterizado por difundir (con cierto éxito, sobretodo cuando se meten con el oficialismo) unas imágenes bastante panfletarias, aunque en gran parte también jocosas, donde atacan no sólo al gobierno venezolano, sino a lo que consideran una oposición "colaboracionista", con la misma tendencia ideológica del gobierno. Según ellos, tanto el PSUV (gobierno) como la MUD (oposición) proponen lo mismo, porque ambos son socialistas.

Este punto de vista, similar al de los grupos liberales que marcan distancia con la “oposición mediática” venezolana, predominantemente socialdemócrata, hace creer (si, creer, y ya diré por qué) que ellos (los del grupo político universitario) tienen la receta, la verdadera alternativa al sistema chavista. El 23 de enero, en un acto de la MUD, lograron cierta repercusión mediática más allá de internet, aunque muchos no comprendieron su postura. Unos cuantos equivocados, lamentablemente, si se han creído el cuento. Han sido engañados por esa supuesta derecha de vacío discurso.

2007 ¿la oposición verdadera?


Hace algunos años, en plena efervescencia estudiantil de 2007, formé parte de un movimiento político de tendencia liberal, caracterizado también por marcar distancia con el gobierno y con la oposición centro-izquierdista. Desde nuestro punto de vista, creíamos incoherente combatir el socialismo autoritario con una versión más moderada del mismo, razón por la cual decidimos criticar a ambas tendencias y erigirnos como una oposición verdadera. Esa estrategia, en mi opinión, fue errada, no logramos hacernos entender.No obstante, algo si estaba claro: nosotros si teníamos una propuesta política y económica distinta al resto de los movimientos opositores.



En el año 2007, mientras partidos como UNT hablaban de “democracia social” y gente como Primero Justicia defendía lo mismo pero llamándolo “centro-humanismo” (?) los liberales hablábamos de una economía más libre, y decíamos que la democracia no tenía sentido si servía para oprimir a las minorías y a los individuos a través del voto.


La verdadera polarización venezolana
Muchas cosas sucedieron después. El referéndum contra la reforma constitucional, las elecciones regionales y parlamentarias, las primarias, las elecciones presidenciales. Si bien, muchos liberales continuaron con el abstencionismo, algunos lo vimos como la oportunidad de cambiar para mejor. La utopía liberal no se podía imponer de la noche a la mañana, pero mientras tanto, podíamos recuperar la república votando por la oposición mediática mayoritaria que al menos creía en el Estado de derecho. Nos unimos, ingenuamente, a esa ola de optimismo según la cual al fin perdería Chávez.


De la oposición decepcionada al derechismo "chimbo"



El optimismo terminó el 7 de Octubre de 2012. Tras los resultados de las elecciones presidenciales , muchos seguidores de esa oposición mediática y centro-izquierdista, concentrados en esa coalición llamada MUD (Mesa de la Unidad Democrática) se decepcionaron, no por motivos ideológicos, no porque partidos como UNT tuvieran un discurso similar al del gobierno aunque menos radical, sino porque siguen considerando blanda la actitud de los líderes de esa coalición, incluyendo al nuevamente gobernador de Miranda, Henrique Capriles. Es una verdad indiscutible.

Desde entonces, existe un nicho de opositores desencantados (que incluso habían recuperado su fe y la perdieron otra vez) que no encuentra otra opción política, y ya no cree en el sufragio como método para cambiar la situación del país. No se trata de si el gobierno hizo trampa o no. Sencillamente muchos no creen en el Consejo Nacional Electoral, piensan que la MUD regaló las presidenciales. La realidad es que la MUD no supo manejar la situación, fue torpe al regañar a quienes acusaron de "radicales" por cuestionar el triunfo del PSUV.



60 años, y todavía dicen que es nuevo


Y aqui viene la parte buena: ese descontento, esa decepción, ha sido aprovechada por algunos grupos políticos en su beneficio, buscando captar seguidores anti-comunistas decepcionados de la democracia, tal como han hecho movimientos ultra-nacionalistas, supuestamente "ultraderechistas" en el pasado. Es la “derechimba” fascistoide, recicladora de viejos ideales nacionales, adoradora de la figura de un caudillo militar que definitivamente “no volverá” porque está bien muerto, y que aunque no lo reconoce (aquí viene lo más importante, preparénse) ¡también es socialista!.



Porque la gente de "ORDEN" (disculpen, tenía que decir el nombre, aunque pensé que no debía) trae propuestas "alternativas" como la autarquía económica, la estatización de las industrias básicas, la regulación de precios y la regulación de la actividad económica en general...es decir, lo mismo que ya hacían los adecos y los copeyanos, y ahora hace el chavismo de forma más radical. Pero ellos supuestamente lo harán bien porque "si quieren a su país".

El Nuevo Pérez Jiménez tendrá bigote como Hitler, pero será chistoso como Chaplin

La gente de ORDEN, la "derechimba" fascistoide no pueden ser catalogada de comunista, pues, defienden la iniciativa privada...pero lo mismo se puede decir de los partidos socialdemócratas tan atacados por ellos. De hecho, no hay mucha diferencia entre su plan de gobierno y el “programa mínimo común” del pacto de Punto Fijo. La única diferencia significativa es que hacen apología a un dictador, es decir, no es "socialdemocracia", sino "socialdictocracia",

El mensaje más facho y nacionalista de América Latina!

Los socialdictócratas, esa seudo derecha anti-comunista y también anti-capitalista, no tiene nada que ofrecer, excepto las obras de un gobierno de hace 60 años, el cual estuvo compuesto por gente que ya falleció. Se autodenominan “nacionalistas”, apelando a un patriotismo que resulta inútil sino se aplican políticas económicas que beneficien a ese país que dicen amar tanto, y que en realidad no es una postura ideológica, pues, hasta los comunistas anti-yanquis pueden ser tremendos patriotas.



Usted, opositor decepcionado, no se deje meter gato por liebre. Las posturas pasionales no ayudan a nadie, mucho menos si sirven para resucitar el fantasma de un caudillismo rancio. Ofrecer mano dura sin una verdadera alternativa política-económica es una estafa. Si Usted cree en eso que llaman patria, y de verdad cree amarla, no contribuya a empeorar la enfermedad con remedios "chimbos".

Monday, December 19, 2011

Crítica a la Ecología Política



Es difícil determinar cuándo se politizó la ecología. Probablemente en los años ´60, con el movimiento hippie. Ese sincretismo cultural (para algunos superficial) mezcla de izquierdismo, religiones orientales y también cristianismo, incluía además una adoración a la naturaleza que nada tenía que ver con Marx, pero que estaba emparentado quizás con el ideal de un comunismo primitivo.


Posteriormente se incorporaron las ideas del economista clásico Thomas Malthus, quién en su momento pronosticó un desastre al pensar que la población humana sería mayor que la producción de alimentos. Se puede decir también que tanto Rousseau como los anarco-primitivistas son un antecedente a esa postura hippie-naturalista, no obstante, su posición respondía más a una crítica contra la civilización, pues, no existía esa noción de cuidar el medio ambiente

Es en el siglo XIX cuando se comienza a hablar de ecología. Nace como una rama de la biología, estudiosa de la relación entre los seres vivos y de estos con la naturaleza. En principio la ecología no es una postura ideológica, sino una rama del saber científico. El ecologismo, en cambio, supone un tipo de activismo a favor de la conservación del ambiente, erradamente vinculado con ciertas izquierdas.


El capitalismo, enemigo del ambiente
Con la caída del muro de Berlín y el fin de la guerra fría, ganada, aparentemente por la democracia liberal, la izquierda se quedó sin ideas, más allá de la crítica a un “modelo único”. El auge de la teoría del calentamiento global, una teoría que no tiene nada que ver con la izquierda o con la derecha, sirvió para satanizar al capitalismo desde otra óptica: este era productivo, pero también contaminante, y el mundo estaba siendo destruido por las multinacionales. Se obvió, por supuesto, el impacto ecológico que tuvieron países como la extinta Unión Soviética.





La izquierda comenzó, entonces, a enarbolar la bandera del ecologismo, y los ecologistas radicales, no necesariamente simpatizantes del socialismo, encontraron con quién aliarse para combatir a un enemigo común: el sistema capitalista.
La militancia comeflor

Ese ambientalismo radical, unido a un izquierdismo radical, parece no proponer otra solución que el retroceso. No consideran que el progreso científico nos beneficie, más bien sirve, a su juicio, para acabar con el planeta. Combustibles como el etanol no son verdes, pues, impiden que nos alimentemos con su materia prima. Las vacas aunque no se extingan, son explotadas cruelmente por el ser humano, y sus excrementos contribuyen al efecto invernadero.



Pues sí, la ecología política “de izquierda” parece no proponer más alternativas que acabar con  lo que el hombre construyó. Al final es resultado de una ceguera ideológica. Pero los ecologistas de izquierda no son los únicos que se equivocan.

Ecología de mercado: ¿la postura liberal?

La llaman ecología de mercado. Es según, sus defensores, una postura ambientalista acorde a los principios del pensamiento liberal. Pero esa propuesta ecologista “no socialista” tiene un problema: nació con la finalidad de contradecir un discurso ambiental “de izquierda”. A pesar de tener argumentos científicos, su origen tiene más que ver con la política que con la ciencia.


Un libro interesante pero...
No es incorrecto cuestionar a los “eco-izquierdistas” por decir que la contaminación es un mal exclusivamente del capitalismo. Pero tampoco es correcto decir que la teoría del calentamiento global es un invento para reprimir a la empresa privada. Es como decir que el Estado nos reprime al decirnos dónde debemos botar la basura. Ambas posturas son irresponsables.

En todo caso, la discusión acerca del calentamiento global, si es que aun el tema merece ser discutido, forma parte de una diatriba científica, no ideológica. Si la política interviene, en todo caso, es para discutir si el problema se combate más eficazmente desde el Estado o desde la sociedad civil.
¿Paranoia o Conspiración?


La contaminación es algo que perjudica a terceros de manera involuntaria. Puede causar enfermedades graves. No es anti-liberal que el Estado intervenga cuando se violan derechos individuales, se supone que en el liberalismo clásico el Estado está para eso.  Otra cosa son las posturas de los liberales anarquistas, en las cuales el Estado no existe. Posturas basadas en sociedades quizás más avanzadas, pero también inexistentes.


Adicionalmente, ver a la naturaleza como un mercado libre en el cual algunas especies llenan el nicho desocupado por otro como si fueran empresas es interesante desde el punto de vista filosófico, pero no necesariamente nos habla de algo real.

En todo caso, el impacto ecológico, más que estar emparentado con un sistema económico, tiene más que ver con una revolución industrial que arrancó en los países capitalistas, pero que continuó también en los países socialistas. El sueño de Marx era ver a los obreros apropiándose de esas contaminantes fábricas, así que no se puede decir que los países de la órbita soviética aplicaron mal un modelo que también se basaba en el progreso técnico.


Quienes creemos en el liberalismo no debemos creer en una postura ecologista liberal sólo porque contradice a otra postura ecologista y socialista. Si alguna crítica debemos hacer a esa postura ecológica de izquierda es precisamente el haber emparentado la ciencia y la política de una manera descabellada. Defender una postura política en la cual capitalismo e industrialización parecen ser lo mismo, es también caer en la defensa de un modelo de producción caduco que está cambiando, pues, hay nuevas tecnologías que permiten, por ejemplo, la  fabricación de productos bajo demanda, sin sobre-producción.


Así era en el siglo XVIII, ahora ni te cuento...
Tampoco la idea es satanizar el concepto de industrialización. La técnica forma parte de la evolución humana, ha contribuido a generar riqueza. Lo que se debe criticar es el seguir anclados en una fase inicial de la era industrial, necesaria como comienzo de un proceso histórico, pero que a estas alturas resulta obsoleta, especialmente por su impacto ambiental.


Atacar un modo de producción obsoleto, que genera gases tóxicos y deshechos no implica de ninguna manera atacar la propiedad privada y la libertad individual.




Sunday, January 16, 2011

Los Molinos de Don Quijote: Alucinaciones de Izquierda en la U-U-UCV

Les confesaré algo: siempre me pareció que la política universitaria era de lo más aburrida. Nunca me interesé, a pesar de ser estudiante, en el debate de asuntos académicos. En el año 2007, cuando fui un dirigente político juvenil de ligas menores, me fastidiaba sobremanera al ser interrogado sobre temas como la autonomía universitaria. En lo que a mi respecta, más que transformar la universidad (en mi caso, la UCV) me parecía (y me sigue pareciendo) que era el país lo que había que cambiar. Digamos que la política universitaria me resultaba tan tediosa como lo es la “política a secas” para mucha gente.

He comprendido, con el tiempo, por qué la política universitaria me parecía tan somnífera. Nunca fui del tipo de estudiante “apolítico”, porque siempre me ha interesado el tema ideológico. Todo se resume en que, ganara quién ganara, la universidad seguiría siendo la misma, especialmente la mía, que era y sigue siendo pública, sencillamente porque se aplicaban los mismos programas, los mismos métodos administrativos y los mismos métodos de financiamiento, independientemente de quién triunfara en la contienda electoral. Posteriormente nacieron las diferencias: unos quisieron más intervención del gobierno en el Alma Mater y otros lucharon por conservarla como estaba sin proponer nada nuevo. Algo muy parecido al resto del país.


Radiografía de “los dos bandos”

Hablar de una confrontación “izquierda/derecha” en la Universidad Central es bastante erróneo. Si bien, el oficialismo ha asumido la bandera de la izquierda, la oposición no ha asumido la bandera de la derecha, y no porque quiera ocultar sus intenciones, sino porque no se identifica con ninguna posición ideológica y se jacta de ello. El oficialismo actúa como Don Quijote, sólo que no alucina con Molinos de viento, sino con fascistas e imperialistas que quieren privatizar la universidad. Los otros, simplemente están para “defender espacios”, pero están tan interesados en la educación gratuita y el comedor gratuito como sus contrincantes.

Mal que bien, basándose en su ideología, el oficialismo ha propuesto reformas basadas en su postura ideológica, cosa que la oposición no ha hecho, al considerar el tema ideológico algo ajeno a “la casa que vence las sombras”. Fieles a sus ideales, los chavistas han hecho propuestas un tanto descabelladas y populistas como la eliminación de las pruebas internas, las cuales responden, sin embargo, a un problema ex
istente: la mayoría de los estudiantes de la UCV no pertenecen a las clases populares, sino a la clase media. La oposición, no obstante, suele obviar ese tema en los debates, y no propone otra alternativa.

Un diagnóstico errado

El diagnóstico que hacen los oficialistas respecto al supuesto capitalismo implementado desde las aulas universitarias es falso. En primer lugar la libertad de cátedra permite que cada profesor amolde la materia según si criterio. Hay, en teoría, pluralidad de pensamiento. En la práctica, el discurso predominante en las escuelas de la Facultad de Ciencias Sociales es el socialista, moderado o radical, e igual sucede que en algunas escuelas humanísticas, pero no es algo impuesto por la universidad o el gobierno nacional.

Puede que el problema de la universidad sea totalmente lo contrario a la formación de “capitalistas”. No se fomenta la creatividad o el emprendimiento, se forman profesionales cuya aspiración es a tan sólo conseguir un trabajo estable, con quince y último, no importa si es en un Ministerio. Ello no es necesariamente malo si existe la otra opción. Por otro lado, el considerar las evaluaciones una manera de promover la competencia, y por ende, el capitalismo, es algo tan simplón como eliminar las pruebas internas.

La inclusión: una propuesta excluyente

¿Es excluyente la selección nacional de fútbol por no permitir que alguien como yo forme parte del equipo?¿Es excluyente un conservatorio de música por no permitir a gente sin oído rítmico ni melódico estudiar teoría y solfeo?. Son interrogantes tontas, a juicio de mucha gente, y sin embargo, cuando se pregunta si la universidad es excluyente por hacer pruebas internas, muchos responden “si”. Pero si yo no estoy apto para jugar en la selección de fútbol o para ser músico, no debo sentirme inferior por ello. Simplemente no tengo la aptitud para ello.

Es cierto. La mayoría de los estudiantes de la UCV (una universidad pública) pertenecen a los estratos medios y altos. Obviamente existe una falla en el sistema escolar medio y diversificado. Pero hay más: ser un profesional con título universitario no es la única manera de ser alguien, y tanto el gobierno como la oposición insisten en que si. Tener título universitario es como tener un título nobiliario. Ambas tendencias quieren un país de licenciados y doctores, sin comerciantes, sin plomeros, sin electricistas. En el caso gubernamental tenemos una bonita valla publicitaria con una mujer dándole gracias a Chávez porque “antes era artesana, y ahora doctora”.


¿Significa el párrafo anterior un menosprecio a los estudios superiores?. Para nada. Todos tenemos nuestras propias aspiraciones y merecemos ser premiados por nuestros méritos. Tampoco es malo medir el conocimiento, aunque también se aprende más mediante la experiencia. Pero ser un profesional universitario no es la única manera de ser útil, ni es la única manera de adquirir saber, ni es lo único que nos hace merecedores de una vida digna. Gramsci, un gran teórico marxista a quien odié en sexto semestre, debe estar revolcándose en su tumba. Para el, los obreros y técnicos también eran, a su manera, intelectuales, es decir, personas necesarias con una formación de otro tipo.

Y después de tanta crítica...mi postura seudo-liberal

No quiero caer en el “ni-nismo “. He votado por el movimiento estudiantil opositor por la misma razón que he votado por la MUD: soy contrario a los ideales del gobierno, y voto por un sistema plural en el cual gente como yo pueda participar. Pero si nos quejamos de la falta de una alternativa, debemos plantear otras.¿Tenemos los liberales alguna propuesta para “transformar” la universidad?.

No podemos caer en el dogmatismo liberal de que “la solución es privatizar lo que es público”, no sólo porque vivimos en un país pobre, sino porque tenemos un sistema en el cual hay universidades públicas de renombre e institutos universitarios pagos de calidad inferior, lo cual derrumba cualquier argumento del tipo “lo privado es mejor”, el cual podría ser cierto en otro contexto.

La mayoría de los estudiantes de la UCV (el caso conocido por mi) son de las clases media y alta, pero eso no niega la necesidad de incluir más personas de clases humildes. Con ello no quiero decir, repito “que todos deben entrar a la universidad”, o “que el que no estudia en la universidad es un Don nadie”. Simplemente se trata de dar más oportunidades a quienes quieran entrar, y en un país estatizado, lamentablemente, hay que pensar en como dar oportunidades desde el Estado.

La propuesta liberal no dogmática, en un país como Venezuela, en lo referente a las universidades, debe basarse en la búsqueda de otros caminos para financiar los institutos educativos públicos, bien sea a través del patrocinio privado (si, privado) o a través de la creación de ingresos propios, los cuales no deben basarse únicamente en cobrar un bolívar fuerte por semestre. También se propone otorgar becas en universidades privadas a estudiantes de escasos recursos. Todo ello disminuiría considerablemente el gasto público asociado a la educación superior. ¡Basta ya de andar mendigando los impuestos de los contribuyentes o los productos de la renta petrolera. Cuando el Estado gasta, se castiga al ciudadano!. El Estado no regala nada, nos quita, y después reparte. Que lo entiendan los rectores, decanos y dirigentes estudiantiles.

Monday, December 27, 2010

La Muerte de Locoven

Se murió Carlos Andrés Pérez. Si bien, otros ex-presidentes de la era puntofijista han muerto recientemente (primero Luis Herrera, y luego Caldera), ninguno ha generado tantas opiniones encontradas como el ex-mandatario adeco. Parte de la oposición lo reivindica como un héroe, una suerte de mártir de la Democracia, convirtiendo a Pérez en un “Michael Jackson” de la política que murió y dejó de ser tan malo. El chavismo, por otro lado, ha decidido recordarlo como un corrupto y un asesino.

Carlos Andrés Pérez tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas. Fue, si se quiere, el personaje más odiado de la política venezolana durante los años 90. Hoy la oposición, en parte conformada por quienes en su momento fueron sus críticos más acérrimos, parece querer reivindicarlo. No está mal, la historia no debe ser vista en blanco y negro. Podemos rescatar lo mejor de los peores personajes históricos. Sólo que se reivindica el lado equivocado, y pese a su carisma, no fue precisamente un prócer de la patria.

Con cariño muchos recuerdan la época de la Venezuela Saudita, es decir, la de su primer gobierno, cuando se ganó el apodo de "Locoven" por nacionalizar (es decir, estatizar) la industria petrolera. En realidad, fue una época de falsa prosperidad en la cual aumentó el gasto público y se endeudó nuestro país. Muchos siguen creyendo (aún) que las políticas económicas de corte populista de aquel periódo, entre 1974 y 1979, fueron buenas, cuando en realidad no estaban llevando a la quiebra. Fue eso, y no el neoliberalismo, lo que generó años después, la crisis económica de los '90. Lo que ocurrió en 1989, meses antes de derrumbarse el muro de Berlín, fue el colpaso de una economía basada en la excesiva intervención del Estado. Ni las clases medias ni las clases populares lo vieron así. En verdad pensaron que ese “capitalismo sallvaje” decretado un día antes era la causa, y no la consecuencia o su posible solución.

El neoliberalismo también tuvo sus pro y sus contra. La privatización de empresas insostenibles como CANTV o VIASA nos trajo más beneficios que perdidas. La parte negativa del neoliberalismo fue precisamente su componente estatista, mas no el liberal: la burocracia “gorda” siguió existiendo, los impuestos aumentaron, y sólo unos cuantos particulares disfrutaron de las privatizaciones. Fracasó además porque sus impulsores, tecnócratas ellos, lo abandonaron, y porque tampoco tuvo un arraigo popular. No existió un movimiento liberal y popular en Venezuela, durante el siglo XX, que promoviera ideales distintos al socialismo democrático. Esto puede parecer contradictorio, pero en países como Inglaterra y USA se aplicaron medidas económicas liberales en los 80, con éxito sin haber engañado al electorado. Pérez, en cambio, prometió un regreso al estatismo de los años 70, y lo pagó caro.

Debo terminar este artículo hablando acerca de la historia negra de Carlos Andrés Pérez, bastante difundida, especialmente, por los representantes y seguidores del oficialismo en Venezuela. Se habla de “CAP” como un corrupto y como un asesino. ¿Pero tiene moral el gobierno actual para criticar esos aspectos negativos de ese periódo?. En la actualidad, estamos entre los países más corruptos del mundo. Se violan los derechos humanos. Si hablamos de muertos, nuestro presidente tuvo, hace apenas unos 6 años, su propio 27 de Febrero (en la misma fecha). Estos sucesos han sido incluso olvidados por los medios no oficiales. Algunos chavistas lo recuerdan como “el día en que la oposición hizo un show mediático para llamar la atención del G-15”. Toda protesta es, de cierta manera, un show mediático. La misma violencia civil se ve en las protestas anti-globalización. Ello no justifica los muertos. Es parte de un discurso hipócrita, en el cual la izquierda radical, una vez en el poder, lucha por mantener su status.

P.D.: Próximamente la secuela de mi artículo anterior Eres nazi y no lo sabías

Saturday, December 04, 2010

Principio de simplificación: ¡Eres nazi y no lo sabías!

Hace más de un año escribí, en este blog, una carta abierta a la comunidad RASH de Venezuela. Sin saberlo, estaba criticando uno de los 11 principios de Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda de la Alemania Nazi: el Prin­ci­pio de sim­pli­fi­ca­ción y del enemigo único. Lo peor de esas once normas no son sus intenciones "maquiavélicas", sino el hecho de que funcionen, y de que gente considerada defensora de la libertad también los utilice.

He visto en internet muchos análisis a esas 11 reglas propuestas por el ministro Goebbels. Es fácil leer esa serie de normas y encontrar la misma receta aplicada a otros sistemas totalitarios, como por ejemplo, las dictaduras socialistas, empezando por la Rusia de Stalin. No obstante, existen quienes consideran que también esa manipulación se da en sistemas digamos, democráticos, aunque de una manera oculta y sutil, con ayuda de los medios de comunicación privados. Creo, sinceramente, que el ser humano en general, aunque no se haya leído esa "receta" comunicacional tiende a simplificar a sus contrarios, sobretodo cuando le inculcan el fanatismo, algo que ha existido incluso antes de la imprenta, y que no podemos atribuir exclusivamente a esa cajita con pantalla de cristal llamada televisor o a ese receptor de ondas hertzianas llamado radio.

La manipulación mediática existe. Es una verdad tan simple como el hecho de que existen agencias de publicidad y su trabajo consiste en persuadirnos para comprar productos, de la misma manera en que un vendedor ambulante nos trata de vender "ricos chocolates" mientras viajamos en un autobús. No podemos caer, sin embargo, en el cliché de considerar al ser humano una especie de robot cuya voluntad se modifica automáticamente al ver un televisor. Es una estupidez creer que un niño será delincuente en su adultez por ver películas de acción. Más influencia tiene en su vida el núcleo familiar o su círculo de amistades.

Lo que si pueden hacer los medios de comunicación es reforzar, sobretodo cuando hay hegemonía comunicacional de parte de un partido político, conductas que nos pueden inculcar desde la escuela. Por eso el peligro de un Estado paternalista que asume la patria potestad. Quizás me desvío un poco del tema, pero lo que quiero decir, es que la influencia de los medios de comunicación en una sociedad abierta tiene sus limites, y no es igual en un sistema dictatorial. Además, para divulgar ideas de cualquier tipo es indispensable la existencia de un "caldo de cultivo": Hitler no hubiera llegado muy lejos de no haber existido anti-semitismo y baja autoestima en el pueblo alemán.

Pero volvamos al tema. No sólo Hilter, Stalin y otros dictadores han aplicado la fórmula de manipulación goebbeliana. Gente de influencia bastante limitada, opuesta all totalitarismo o la concentración de poder también lo hace. Lo peor es que lo hacen inconcientemente y no se dan cuenta. Y me duele decirlo, son parte de esa minoría política en Venezuela a la cual, digan lo que digan, considero pertenecer: el movimiento liberal. No puedo generalizar, sino caería en lo mismo que critico, pero si conozco muchos liberales quienes lamentablemente, aplican ese principio de simplificación. Vamos a ir por partes.

Muchos liberales venezolanos (hablo en tercera persona plural, porque no soy como ellos) se consideran de oposición, pero no se unen al resto de los opositores venezolanos, es decir, la mayoría, porque no pueden unirse a "otro tipo de socialistas". Allí aplican el primer principio de Goebbels, el de simplificación. No quieren diferenciar entre una izquierda moderada y otra izquierda radical. Pero hay cosas peores: si eres liberal, y haces ciertas concesiones estatistas como seguir financiando la salud o la educación a través del gobierno, sólo por adaptarte a la realidad de tu país, entonces automáticamente perteneces al bando de los "ñángaras", es decir, a la izquierda malévola. La verdad, muchos opositores, aunque se consideran socialdemócratas, están de acuerdo en aspectos como el derecho a la propiedad y la autonomía estadal. No obstante, esos liberales, que lamentablemente ocupan posiciones de liderazgo dentro de nuestro minoritario movimiento, en vez de capitalizar ese descontento dicen "no me uno con socialistas para luchar contra otros socialistas".

Pero hay más. Si bien, me considero contrario a los principios de éste gobierno, considero que hay una insistencia en oponerse al socialismo según un estereotipo. Para muchos liberales (y no todos, porque insisto, no quiero ser goebbeliano) socialismo es sinónimo de estatismo. No hay discusión. ¿Que sucede entonces con el anarquismo de izquierda?¿que sucede con los consejistas, aquéllos comunistas que fueron reprimidos por gobiernos totalitarios de izquierda por creer que eran los trabajadores los que debían apropiarse de las empresas, y no el Estado?. Siempre lo he dicho: el error que siguen cometiendo los socialistas en el poder es confundir Estado y Sociedad. Propiedad social y Propiedad estatal no son equivalentes. Una empresa privada en la cual los trabajadores también son accionistas si es una empresa de propiedad social. Punto.

¿Soy un defensor de la imposición del Colectivismo en detrimento de los derechos individuales?¿Creo en el derecho a imponer "la tiranía de la mayoría"?. No, y mil veces no. Simplemente pienso que entre los derechos inherentes al ser humano está el derecho a asociarse, y que lo colectivo no tiene nada de malo si es algo decidido por nosotros mismos, sin coerción de ningún tipo. Al fin y al cabo, basta con ver la definición de la palabra Colectivo aparecido en el DRAE para darse cuenta de cuan estereotipado y equivocado puede ser el concepto que manejan gran parte de los liberales al respecto. Pero no importa, es más fácil tener discusiones cuando estereotipamos y no profundizamos. Nos ahorra el uso de la energía cerebral.

Pero no crean que sólo estoy en desacuerdo con los liberales dogmáticos e intolerantes . Sigo discutiendo, de hecho, con ciertos izquierdistas que, aunque no se consideran sectarios, siguen criticando al liberalismo, al capitalismo o a la "derecha"(palabra que apesta) no por lo que es, sino por lo que creen que es. Ellos también simplifican a "su enemigo". No creo que eso me ubique en el "centro", porque me considero casi anarquista. Pero de eso hablaré en un próximo artículo