Tuesday, April 19, 2016

Yo tampoco quiero mando (Mi reflexión sobre el 19 de Abril de 1810)



Más de 200 años han pasado desde aquel 19 de Abril de 1810, el cual, contra la creencia popular, no fue el día de nuestra independencia, sino el día en el cual dimos el primer paso hacia la misma. Anteriormente hubo conspiraciones, levantamientos, intentos de invasiones libertadoras, pero no hubo un papel activo del "pueblo venezolano" en esos acontecimientos. Si acaso, el papel de “el pueblo” fue el de observar pasivamente, como los esbirros de la Monarquía apresaban o ejecutaban a los primeros conspiradores.

Abunda aun hoy una visión simplista de la historia. El gobierno venezolano habla del 19 de Abril como un día anti-imperialista. La oposición compara al presidente Maduro con Vicente Emparan, quién ejercía en aquel momento el cargo de Capitán General, y solicitan su renuncia. Otros, “más lúcidos” nos recuerdan que aquel 19 de Abril fue impulsado por una junta de blancos criollos, monárquicos, quienes querían impulsar los derechos de Fernando VII, el despota que perdió su trono ante la invasión napolénica en España.

Esto último es cierto. Ante la ausencia del soberano Rey de España, y sus dominios en América, el pueblo decidió asumir la soberanía en esos territorios. Se organizaron en juntas municipales. Deliberaron. Redactaron constituciones. Pero si bien, estas juntas estaban conformadas por blancos criollos, no es cierto que todos estuviesen interesados en devolverle sus derechos al “manganzón” de Fernando VII. Estuvieron también los liberales, de ambos lados del Atlántico, que aprovecharon la situación para impulsar la creación de Repúblicas.

En el caso de Venezuela, esos blancos criollos republicanos eran una minoría muy pequeña comparada con los negros, pardos o mestizos monárquicos. Quienes creían en el modelo republicano pertenecían a una élite social acomodada, pero sin el mismo poder de los blancos españoles. No por ello tenían menos razón. Si se hubiesen hecho elecciones en aquélla época, algo improbable en una Monarquía Absoluta, el resultado hubiese sido un triunfo abrumador de esa Monarquía Absoluta.

Posteriormente vino el 5 de Julio de 1811, día en el cual se declaró la independencia y se fundó formalmente una República. Luego vino más de una década de guerras contra un gobierno que no reconocía a Venezuela como un país libre, sino como una provincia arrebatada por rebeldes... ¿y que nos queda de todo esto?.
La emancipación de la América hispana coincide no sólo con las invasiones de Napoleón. También coincide con el impulso que recibió la ideología liberal en España durante ese momento, hasta el punto de discutirse y aprobarse una Constitución en Cádiz, en 1812, en la cual se limitaba el poder del Estado y se eliminaban privilegios feudales y aristocráticos. Una constitución que fue abolida en 1814 cuando el gracioso Fernando VII retornó al poder, viniendo a recuperar el poder que el pueblo le había cuidado. Ello incluyó la posterior persecusión de seguidores del liberalismo.

Los partidarios del Rey eran amigos de la concentración de poder. Rendían culto a su personalidad. Al menos fueron sinceros y se autodenominaron “serviles”. ¿Asumiría alguien hoy en día, en su sano juicio, esa clase de postura?. Se supone que no. Se supone que nisiquiera en países donde aun existe la Monarquía la gente aceptaría el absolutismo, al menos en países como Inglaterra u Holanda. Pero existen formas de gobierno que resucitan la Monarquía Absoluta sin que la gente se de cuenta. Sólo basta con cambiar el discurso, aparentar ser radicalmente distinto, y terminar haciendo lo mismo.


Le dan un poder ilimitado al Estado, haciendo creer lo contrario. La división de poderes, propia de una República, es una falacia. El derecho a la propiedad es privilegio de la clase política, aunque también de unos cuantos amigos del gobierno. Fomentan la confusión entre pueblo y Estado, mientras este último expolia al primero. Es un tipo de Monarquía Absoluta que ya no usa el discurso elitesco sino el masivo. Por algo la denominan Socialismo del Siglo XXI. Pero ciertamente, no es primera vez que se hace semejante engaño. Personalmente puedo sacar una conclusión lapidaria:  Yo tampoco quiero mando.



Tuesday, April 05, 2016

Para ti, Yael Farache (Carta abierta a una judía iberoamericana y anglófila "tradicionalista")

Estimada Yael

Espero no te perturbe mi forma de comenzar esta correspondencia. Lo de “estimada” o “estimado” es sólo una palabra protocolar. No soy quién para decir si te estimo o no. 

Haré un esfuerzo por ser breve. Se que no eres amiga de los escritos largos. Tomando en cuenta tu inteligencia y bagaje cultural, he de asumir que es el tiempo, y no otra cosa, el obstáculo para leerlos. A mi también me sucede con otras cosas, como por ejemplo esos vídeos en youtube donde alguien se filma hablando por casi 20 minutos. Pero por favor no te sientas aludida. Siempre existen excepciones a la regla. Una de esas excepciones, y no lo digo para adularte, es precisamente este vídeo tuyo.

Comienzas con una afirmación provocadora: “Ser libertario es lo mismo que ser comunista”. ¿Es una ofensa?¿una audacia?¿un chiste?¿acaso una afirmación ingenua? Me hice todas esas preguntas. Pero en lugar de cerrarme, decidí darte una oportunidad, para ver como lo resolvías. Quién sabe. Quizás hasta podías haber descubierto la fórmula de conciliar dos doctrinas opuestas. Lamento decirte que no pasaste la prueba. Creo que tienes capacidad de hacer mejores argumentos. Pero tu defensa de la cultura occidental (judeo cristiana, en realidad) te lo impide. Mejor ir al grano, y por puntos:

1) Descubriste el marxismo cultural en un libro de 1958. Ok, yo lo descubrí leyendo a Antonio Gramsci, teórico comunista de la época de Mussolini quién de hecho, escribió  sobre la propagación de su ideología a través de la cultura. ¿No te parece indispensable hablar de Gramsci cuando se habla de un tema así? Me parece que sí. 

2) El marxismo es ante todo una teoría económica. Los aspectos morales (o inmorales) que tu criticas son propios del verdadero pensamiento liberal, conocido en norteamérica como libertarianismo. Se trata de respetar todos nuestros derechos y libertades individuales, no sólo el derecho a la propiedad. Si los comunistas o socialistas han hecho campañas a favor del matrimonio gay o la legalización de las drogas ha sido para obtener votos. En los países donde hubo dictaduras de izquierda, de hecho, estas libertades morales brillaron por su ausencia. ¿Te suena Reinaldo Arenas? Fue un escritor cubano perseguido por su orientación sexual. 

3) En el marxismo, el ateísmo es una imposición, no una elección. En el libertarianismo, puedes creer o no creer lo que quieras, siempre y cuando respetes los derechos de otros. Otro aspecto moral, más propio de Engels que de Marx, es la eliminación de la familia tradicional. No se puso nunca en práctica en ningún sistema socialista. De existir, hubiese sido algo impuesto por el Estado o la comuna, no producto de la voluntad individual. Imagino que para ti Ayn Rand, una filósofo y escritora norteamericana de origen ruso, quién huyó de su país por culpa del bolchevismo, y clara exponente del individualismo, es también víctima del marxismo cultural debido a su condición de no creyente. ¡No se puede ser ateo sin ser comunista! (según tu). 

4) ¿Es problemático que los think tanks liberales o libertarios se concentren en propagar un discurso fundamentado en teorías económicas? Probablemente. En mi opinión, el problema es que no se ha sabido propagar el liberalismo económico con un lenguaje más sencillo, algo que me duele mucho decir, por cierto. Aparte de eso, ni la creencia en una religión ni el nacionalismo resuelven problemas como la escasez. ¡Y cuantos gobiernos de izquierda radical han usado el mesianismo y el patrioterismo para manipular a la gente! Se parecen en ese aspecto a la derecha tradicionalista que tu tanto defiendes.

5) Divertido defender el conservadurismo como el derecho a vivir entre gente semejante a ti. Divertido, porque eres hispanoamericana, de origen hebreo, y tienes años viviendo en Estados Unidos. 

6) Un paréntesis por favor: De pronto abro otra ventana de mi navegador web y me topo con este artículo en el cual afirmas que “la derecha no puede ser moderna, (porque)es ante todo admiración hacia la tradicion, ante el pasado” lo cual también resulta risible. Me imagino que en el caso de España, país con el cual debes tener algún nexo porque lo nombras mucho, añoras aquélla época en la cual expulsaron no sólo a los moros, sino a tus ancestros, los judíos sefarditas. Es importante recalcar entonces que podrías hacer las pases con los fundamentalistas islámicos: ¡ellos si que son amantes de la tradición, no quieren modernizarse! Y para completar, leo tu postura ultraconservadora en una página con entradas como ésta. Demasiada incongrencia, diría yo. Tan incongruente como la boliburguesía chavista. No tengo nada contra las mujeres que lucen sus escotes pero ¿crees que hace apenas 100 años te lo hubiesen permitido?

7) No puedo terminar este artículo, carta o lo que sea diciendote que los libertarios no somos ningunos “tontos útiles al servicio del comunismo”. Nuestro pecado, si acaso, es no saber como popularizar nuestro discurso. Pero sabemos que si la mayoría de la gente, incluyendo socialistas anti-autoritarios,  entendiera los objetivos reales del liberalismo económico ¡nos apoyara!. No creo realmente en derechas ni en izquierdas. Prefiero confrontar libertad y totalitarismo. Pero si algo puede perjudicar a eso que llaman derecha es la existencia de esa corriente patriotera y pacata que tu representas, sobretodo cuando se notan sus inconsistencias. No lo digo por nada malo. Es bueno reflexionar sobre esas cosas.

Sin nada más que decir (por ahora) se despide

Ernesto Soltero
Liberal libertario
víctima del marxismo cultural




Thursday, May 07, 2015

Tutmonda Records: nuevo sello virtual



Saludos a todos

Quién haya seguido mi blog, sabe que aquí trato cualquier tipo de tema que sea de mi interés, aunque ciertamente, mis últimos post han sido sobre política. Uno tiene sus épocas...

En este momento estoy inaugurando, de forma modesta,  una disquera virtual (netlabel) y como necesitaba una referencia para empezar, no se me ocurrió otra cosa que " re-editar" el álbum de mi proyecto electrónico Alan Turing´s Machine, el cual alguna vez publiqué en este blog en un post dónde hablaba de inaugurar precisamente una disquera. Ese post ahora es actualizado al cambiar el enlace de la descarga.

 La invitación es a los músicos (y también diseñadores, e incluso artesanos, posteriormente diré por qué) a sumarse a esta iniciativa. Por ahora estaré ofreciendo descargas gratuitas con material inédito, desde artistas nuevos hasta rarezas de artistas más reconocidos. Esa es la primera fase de Tutmonda Records. Hago un llamado a los interesados a compartir su material para que se pongan en contacto conmigo a través de los correos ernestosoltero@gmail.com y tutmondarecords@gmail.com. Tutmonda (me encanta hablar en 3era persona) se encargará de la divulgación en redes sociales e incluso medios tradicionales.

En cuanto Alan Turing´s Machine, proyecto que tengo un poco en el olvido por mi trabajo con la banda La Rotunda, tiene como próxima meta la realización de un álbum de remixes, contando con la colaboración de artistas nacionales.


Sunday, February 16, 2014

Carta a un chavista crítico (I)

Estimado amigo

Para empezar, quiero que sepas que no uso el término “amigo” como un recurso demagógico. No estoy optando a ningún cargo público, y de hecho, tengo amistades de tu tendencia política. También conozco gente que cortó cualquier vínculo afectivo conmigo o al menos se distanció de mi por mi forma de ver la vida, así como enemigos que me gané de gratis por emitir opiniones incómodas para ellos. Personalmente, no considero correcto quedarme callado para conservar un trabajo o una amistad, aunque entiendo que debe existir respeto. Espero estemos de acuerdo en ese punto.

Reconozco que muchas veces no he expresado mis opiniones de la mejor manera. A veces uno cae en el error de ser ofensivo, lo cual es contraproducente cuando uno quiere convencer a alguien, se tenga o no se tenga razón. Por supuesto, más de una vez me sentí agredido y reaccioné visceralmente. En todo caso, si has sido insultado por alguien que ha dicho cosas como “chavista, muérete” o simplemente te han llamado “Imbécil” te diré algo: me siento igual cuando me llaman “fascista” , “imperialista” o “apátrida”. Creo que nos estamos entendiendo. Ojalá sea así.

Quiero también aclarar lo siguiente. Como seguidor de mi doctrina, el pensamiento liberal, me encantaría conseguir más adeptos e incluso contribuir a que algún día ¿por qué no? ganemos elecciones. Soy sincero. Pero en este momento no me interesa si te conviertes en opositor o liberal. Me interesa que seas crítico, que seas tolerante. Porque soy contrario al socialismo radical, pero te diré algo: respeto sobremanera a la gente que saca sus propias conclusiones, y espero el mismo respeto hacia mi.

Respeto, por ejemplo, a gente como Teodoro Petkoff (seguro lo detestas por venderse al imperio, tengo amigos que lo detestan por ex guerrillero y ñángara) quién escribió un libro como aquél sobre Checoslovaquia, en el cual se oponía al stalinismo y a la rigidez que le enseñaron los comunistas dogmáticos. Mi padre (socialdemócrata) tiene también una frase que me gusta mucho: “el peor “ismo” es el fanatismo”. Se puede ser creyente en una ideología al 100% y a la vez respetar los derechos de quienes disienten.¿No te parece?. Créeme, hay gente que está de acuerdo conmigo cuando hablamos de Adam Smith, pero no entiende ese punto. Me dan pena.

Pero aparte de eso, más allá de nuestra tendencia política, pienso que no debemos permitir la sinvergüenzura. Hay quienes dicen, por ejemplo, que Antonio Guzmán Blanco (el Ilustre Americano, fue bautizado por el Congreso de la época, de forma pomposa y hasta ridícula) era liberal, mientras otros no lo ven así. Pero de haber yo existido en aquélla época, hubiese criticado sus marramucias y corruptelas, aunque le estuviera dando armas al Partido Conservador. Cambia lo de “Partido Conservador” por “La Derecha” y te sonará familiar lo que acabo de escribir. Definitivamente, lo hubiese cuestionado igual, aunque le diera becas a artistas como Arturo Michelena o convirtiera a Caracas en una pequeña París. Espero que aceptes que no cualquier cosa por estar dentro de las líneas de tu partido es buena.

Creo, entonces, que estamos de acuerdo en varios temas: debemos respetar al otro, debemos ser autocríticos y liberarnos de dogmas, no podemos aplaudir todo lo realizado por un gobierno sólo por estar constituido por gente de nuestra organización política. Quiero decirte algo, aunque tengo fe en nuestro entendimiento: no tengo fe en las buenas intenciones del gobierno al cual apoyas, porque tu eres una cosa y el gobierno otra. Porque no siento que pueda dialogar con ministros, congresistas e incluso, con el presidente, haciéndolos entender mi razonamiento. Ganar unas elecciones (no te voy a decir nada de mi posición ante el CNE) con poco más de la mitad de los votos y empezar ofendiendo a los perdedores no es un buen comienzo.

¿Recuerdas la parte de los insultos?. Bueno, tu y yo nos entendemos. Pero hace unas horas vi al presidente Nicolás Maduro catalogando a sus adversarios como insectos, en un discurso donde se supone llamaba a la paz. Es algo que yo no puedo cambiar, porque no soy gobierno, nisiquiera tengo voz ni voto en el parlamento. Y al igual que Nicolás Maduro hay ministros, congresistas, gobernadores y alcaldes poco dispuestos a entender eso del respeto. Al momento de escribir esta carta, hubo un problema en Chacao, y no se a ciencia cierta si fue causado por “infiltrados” o por opositores temperamentales. Pero al menos me lo estoy preguntando ¿tu te lo preguntas o te creiste la versión oficial apenas la escuchaste?. Pero eso sucedió horas después de unas declaraciones presidenciales algo torpes. Internet permite la información libre de rumores, pero también es un inmenso archivo actualizable todo los días. Si no sale ahí, seguramente no existe. Imposible olvidar cuando los recuerdos están en los servidores.

A estas alturas, espero haberte hecho pensar. Quién sabe, posiblemente hayan coincidencias desde nuestras aceras ideológicas. Hay problemas que a ambos nos afectan, como el hampa, la escasez y la devaluación, pero estoy claro: para ti las causas son unas, y para mi son otras. No creo en eso de “cada quién tiene su verdad”, porque la verdad es una sola, la tuya o la mía. El verdadero diálogo, no la negociación oportunista, sino la confrontación productiva de ideas, nos puede ayudar a encontrar la solución al problema, aunque no lo creas. Espero entiendas todo eso, y si no lo entiendes, esta carta no era para ti.Posiblemente te siga escribiendo luego. Saludos

Atte

Ernesto Soltero


Ciudadano de a pie 

Saturday, May 18, 2013

Las inconsistencias de Luis Britto, o cómo hablar mal del fascismo y quedar en evidencia

Luis Britto cayó en la tentación totalitaria, y no se dio cuenta


A Luis Britto García le tengo mucho respeto. Puedo decir, por ejemplo, que el capítulo dedicado al punk en su libro El imperio contracultural: del rock a la postmodernidad es uno de los escritos más serios y acertados que se han escrito en Venezuela sobre ese movimiento. En el plano literario, su libro Rajatabla es una obra maestra en la cual se pueden encontrar esas dosis de humor negro que comparte con su -todavía- amigo Otrova Gomas. Además, es un hombre que pese a su acervo intelectual y su postura izquierdista, no tiene problemas en reconocer su gusto por los comics o el cine de ciencia ficción. Pero Luis Britto sigue militando, 14 años después, en las filas del oficialismo, y es ahi cuando empiezan nuestras divergencias.

Recientemente se publicó en la prensa nacional, a manera de anuncio pagado por el Estado, un escrito panfletario de Luis Britto García sobre el fascismo. Puedo entender que su opinión al respecto difiera de la mía. Después de todo, para un liberal fascismo y socialismo son casi lo mismo, mientras que para un socialista el fascismo es un derivado del capitalismo. Pero aun así, hay algo que sigo sin entenderle al Sr. Britto: ¿de verdad cree que el chavismo se está enfrentando a una oposición facha? Porque de hecho, cuando Luis Britto habla de fascismo, parece estar hablando de socialismo del siglo XXI.




Lo opuesto se atrae...sobretodo cuando se parece mucho


En su panfleto sobre el fascismo nombra elementos que, a su juicio, son clave para definirlo. Por ejemplo, el hecho de que el fascismo y el nazismo tengan un origen minoritario, elitesco. Lo mismo se puede decir del socialismo, empezando por el mismo Marx que era un burgués. Además, la mayoría de las revoluciones socialistas (coloquialmente llamadas comunistas) fueron producto de la acción armada de grupos minoritarios que tomaron el poder, con intelectuales que nunca cargaron una cabilla pero se autonombraron “representantes de la clase obrera”. Excepciones existen: Salvador Allende fue electo democráticamente con 36% de los votos, lo cual no representa la mayoría de un país, sino el pedazo más grande de una torta picada en varios pedazos. Pero además, tratar de hacer un paralelismo con la oposición venezolana (que según cifras oficiales es de 49%) es torpe.

El otro punto importante es el de la alianza entre Estado y capital, lo cual se supone diferencia al socialismo radical del fascismo en el plano de la economía. ¿Que tal si hablamos de Gustavo Cisneros, un multimillonario que no ha sido expropiado ni ha perdido las concesiones de sus medios de comunicación por tener buenas relaciones con el gobierno?¿que tal si tocamos el tema de la boliburguesía, esa élite económica que se ha formado a través de privilegios estatales?.

El racismo y la xenofobia son otros elementos característicos del fascismo, aunque cabe agregar que varían según el país. En el nazismo patria y raza se confunden, por ejemplo, pero si hablamos de franquismo, España no es una unidad racial, sino cultural, que se propaga incluso a hispanoamérica. No por ello deja de ser chovinista, y la revolución bolivariana, en su afán de luchar contra lo que llaman “cultura dominante” también es chovinista. Tratar de crear una identidad homogénea en un país multicultural, en el cual comerse un perro o una pizza es tan común como comerse una arepa, en el cual una rubia de ojos verdes es tan común como el indio o el “afrodescendiente” es otra variante del fascismo.


Otro aspecto importante es la tendencia que tiene el socialismo del siglo XXI en buscar la identidad de un pueblo contando una versión mitificada y parcializada de la historia. Ya nisiquiera se trata de historias épicas al estilo de Venezuela Heróica, sino de próceres que lucharon por el socialismo cuando Marx ni siquiera había nacido. El culto al héroe se exagera al máximo. Las velas y tabacos encendidos en nombre de Bolívar ahora son religión de Estado.

Pero hay otro aspecto importante en el cual el Sr. Britto hace enfasis, sin darse cuenta del error que comete: el aspecto de la violencia. La violencia no es algo que diferencia al fascismo del socialismo, porque de hecho, así como el fascismo tuvo sus campos de concentración y sus masacres ¡el socialismo también!!!. Luis Britto García parece olvidar las atrocidades de Stalin, Mao, Pol Pot y el mismísimo Fidel Castro. Muertos que para el escritor venezolano no deben ser importantes, pues, el fin justifica los medios, sobretodo si ese fin es algo tan loable como la utopía socialista. Ese argumento podría ser utilizado por los fascistas a su favor. ¿Acaso Hitler no exterminó gente por su utopía “aria”?. Y no hablo del culto a la personalidad porque ya el tema se ha tocado demasiado...

El Sr.Luis Britto García puede dar clases de historia y de filosofía política. Puede hacer el esfuerzo por distinguir fascismo y socialismo, y de paso, justificar la lucha del gobierno contra la oposición por considerarla fascista. Pero sus argumentos parecen más bien definir el verdadero nombre del chavismo: Nacional-Socialismo del Siglo XXI. Aunque los socialistas radicales (o comunistas) a veces no se diferencian mucho.

Saturday, February 16, 2013

La “Derechimba” fascista…o el descubrimiento del agua tibia


Algunos creen que esto es lo que necesita el país

Estoy seguro que mis lectores se preguntarán (si es que todavía me quedan lectores en este blog, porque tengo mucho tiempo sin actualizarlo) de qué diablos estoy hablando. A los venezolanos no hace falta explicarles el juego de palabras, una contracción donde se mezcla la supuesta tendencia de un grupo político con el femenino de la palabra “chimbo”. En cuanto a mis seguidores en el extranjero (que los tengo, aunque no soy Oppenheimer, lo sé) cumplo con decirles que “chimbo” es un término coloquial venezolano para referirse a cosas de mala calidad, lo que los españoles llaman “cutre”. Hecha la aclaratoria, opto por ser más explícito, pues, se que siguen sin entender un carajo.



Sucede que desde hace unos meses ha venido moviéndose en las redes sociales un grupo político universitario, cuyo nombre no diré, caracterizado por difundir (con cierto éxito, sobretodo cuando se meten con el oficialismo) unas imágenes bastante panfletarias, aunque en gran parte también jocosas, donde atacan no sólo al gobierno venezolano, sino a lo que consideran una oposición "colaboracionista", con la misma tendencia ideológica del gobierno. Según ellos, tanto el PSUV (gobierno) como la MUD (oposición) proponen lo mismo, porque ambos son socialistas.

Este punto de vista, similar al de los grupos liberales que marcan distancia con la “oposición mediática” venezolana, predominantemente socialdemócrata, hace creer (si, creer, y ya diré por qué) que ellos (los del grupo político universitario) tienen la receta, la verdadera alternativa al sistema chavista. El 23 de enero, en un acto de la MUD, lograron cierta repercusión mediática más allá de internet, aunque muchos no comprendieron su postura. Unos cuantos equivocados, lamentablemente, si se han creído el cuento. Han sido engañados por esa supuesta derecha de vacío discurso.

2007 ¿la oposición verdadera?


Hace algunos años, en plena efervescencia estudiantil de 2007, formé parte de un movimiento político de tendencia liberal, caracterizado también por marcar distancia con el gobierno y con la oposición centro-izquierdista. Desde nuestro punto de vista, creíamos incoherente combatir el socialismo autoritario con una versión más moderada del mismo, razón por la cual decidimos criticar a ambas tendencias y erigirnos como una oposición verdadera. Esa estrategia, en mi opinión, fue errada, no logramos hacernos entender.No obstante, algo si estaba claro: nosotros si teníamos una propuesta política y económica distinta al resto de los movimientos opositores.



En el año 2007, mientras partidos como UNT hablaban de “democracia social” y gente como Primero Justicia defendía lo mismo pero llamándolo “centro-humanismo” (?) los liberales hablábamos de una economía más libre, y decíamos que la democracia no tenía sentido si servía para oprimir a las minorías y a los individuos a través del voto.


La verdadera polarización venezolana
Muchas cosas sucedieron después. El referéndum contra la reforma constitucional, las elecciones regionales y parlamentarias, las primarias, las elecciones presidenciales. Si bien, muchos liberales continuaron con el abstencionismo, algunos lo vimos como la oportunidad de cambiar para mejor. La utopía liberal no se podía imponer de la noche a la mañana, pero mientras tanto, podíamos recuperar la república votando por la oposición mediática mayoritaria que al menos creía en el Estado de derecho. Nos unimos, ingenuamente, a esa ola de optimismo según la cual al fin perdería Chávez.


De la oposición decepcionada al derechismo "chimbo"



El optimismo terminó el 7 de Octubre de 2012. Tras los resultados de las elecciones presidenciales , muchos seguidores de esa oposición mediática y centro-izquierdista, concentrados en esa coalición llamada MUD (Mesa de la Unidad Democrática) se decepcionaron, no por motivos ideológicos, no porque partidos como UNT tuvieran un discurso similar al del gobierno aunque menos radical, sino porque siguen considerando blanda la actitud de los líderes de esa coalición, incluyendo al nuevamente gobernador de Miranda, Henrique Capriles. Es una verdad indiscutible.

Desde entonces, existe un nicho de opositores desencantados (que incluso habían recuperado su fe y la perdieron otra vez) que no encuentra otra opción política, y ya no cree en el sufragio como método para cambiar la situación del país. No se trata de si el gobierno hizo trampa o no. Sencillamente muchos no creen en el Consejo Nacional Electoral, piensan que la MUD regaló las presidenciales. La realidad es que la MUD no supo manejar la situación, fue torpe al regañar a quienes acusaron de "radicales" por cuestionar el triunfo del PSUV.



60 años, y todavía dicen que es nuevo


Y aqui viene la parte buena: ese descontento, esa decepción, ha sido aprovechada por algunos grupos políticos en su beneficio, buscando captar seguidores anti-comunistas decepcionados de la democracia, tal como han hecho movimientos ultra-nacionalistas, supuestamente "ultraderechistas" en el pasado. Es la “derechimba” fascistoide, recicladora de viejos ideales nacionales, adoradora de la figura de un caudillo militar que definitivamente “no volverá” porque está bien muerto, y que aunque no lo reconoce (aquí viene lo más importante, preparénse) ¡también es socialista!.



Porque la gente de "ORDEN" (disculpen, tenía que decir el nombre, aunque pensé que no debía) trae propuestas "alternativas" como la autarquía económica, la estatización de las industrias básicas, la regulación de precios y la regulación de la actividad económica en general...es decir, lo mismo que ya hacían los adecos y los copeyanos, y ahora hace el chavismo de forma más radical. Pero ellos supuestamente lo harán bien porque "si quieren a su país".

El Nuevo Pérez Jiménez tendrá bigote como Hitler, pero será chistoso como Chaplin

La gente de ORDEN, la "derechimba" fascistoide no pueden ser catalogada de comunista, pues, defienden la iniciativa privada...pero lo mismo se puede decir de los partidos socialdemócratas tan atacados por ellos. De hecho, no hay mucha diferencia entre su plan de gobierno y el “programa mínimo común” del pacto de Punto Fijo. La única diferencia significativa es que hacen apología a un dictador, es decir, no es "socialdemocracia", sino "socialdictocracia",

El mensaje más facho y nacionalista de América Latina!

Los socialdictócratas, esa seudo derecha anti-comunista y también anti-capitalista, no tiene nada que ofrecer, excepto las obras de un gobierno de hace 60 años, el cual estuvo compuesto por gente que ya falleció. Se autodenominan “nacionalistas”, apelando a un patriotismo que resulta inútil sino se aplican políticas económicas que beneficien a ese país que dicen amar tanto, y que en realidad no es una postura ideológica, pues, hasta los comunistas anti-yanquis pueden ser tremendos patriotas.



Usted, opositor decepcionado, no se deje meter gato por liebre. Las posturas pasionales no ayudan a nadie, mucho menos si sirven para resucitar el fantasma de un caudillismo rancio. Ofrecer mano dura sin una verdadera alternativa política-económica es una estafa. Si Usted cree en eso que llaman patria, y de verdad cree amarla, no contribuya a empeorar la enfermedad con remedios "chimbos".

Monday, December 19, 2011

Crítica a la Ecología Política



Es difícil determinar cuándo se politizó la ecología. Probablemente en los años ´60, con el movimiento hippie. Ese sincretismo cultural (para algunos superficial) mezcla de izquierdismo, religiones orientales y también cristianismo, incluía además una adoración a la naturaleza que nada tenía que ver con Marx, pero que estaba emparentado quizás con el ideal de un comunismo primitivo.


Posteriormente se incorporaron las ideas del economista clásico Thomas Malthus, quién en su momento pronosticó un desastre al pensar que la población humana sería mayor que la producción de alimentos. Se puede decir también que tanto Rousseau como los anarco-primitivistas son un antecedente a esa postura hippie-naturalista, no obstante, su posición respondía más a una crítica contra la civilización, pues, no existía esa noción de cuidar el medio ambiente

Es en el siglo XIX cuando se comienza a hablar de ecología. Nace como una rama de la biología, estudiosa de la relación entre los seres vivos y de estos con la naturaleza. En principio la ecología no es una postura ideológica, sino una rama del saber científico. El ecologismo, en cambio, supone un tipo de activismo a favor de la conservación del ambiente, erradamente vinculado con ciertas izquierdas.


El capitalismo, enemigo del ambiente
Con la caída del muro de Berlín y el fin de la guerra fría, ganada, aparentemente por la democracia liberal, la izquierda se quedó sin ideas, más allá de la crítica a un “modelo único”. El auge de la teoría del calentamiento global, una teoría que no tiene nada que ver con la izquierda o con la derecha, sirvió para satanizar al capitalismo desde otra óptica: este era productivo, pero también contaminante, y el mundo estaba siendo destruido por las multinacionales. Se obvió, por supuesto, el impacto ecológico que tuvieron países como la extinta Unión Soviética.





La izquierda comenzó, entonces, a enarbolar la bandera del ecologismo, y los ecologistas radicales, no necesariamente simpatizantes del socialismo, encontraron con quién aliarse para combatir a un enemigo común: el sistema capitalista.
La militancia comeflor

Ese ambientalismo radical, unido a un izquierdismo radical, parece no proponer otra solución que el retroceso. No consideran que el progreso científico nos beneficie, más bien sirve, a su juicio, para acabar con el planeta. Combustibles como el etanol no son verdes, pues, impiden que nos alimentemos con su materia prima. Las vacas aunque no se extingan, son explotadas cruelmente por el ser humano, y sus excrementos contribuyen al efecto invernadero.



Pues sí, la ecología política “de izquierda” parece no proponer más alternativas que acabar con  lo que el hombre construyó. Al final es resultado de una ceguera ideológica. Pero los ecologistas de izquierda no son los únicos que se equivocan.

Ecología de mercado: ¿la postura liberal?

La llaman ecología de mercado. Es según, sus defensores, una postura ambientalista acorde a los principios del pensamiento liberal. Pero esa propuesta ecologista “no socialista” tiene un problema: nació con la finalidad de contradecir un discurso ambiental “de izquierda”. A pesar de tener argumentos científicos, su origen tiene más que ver con la política que con la ciencia.


Un libro interesante pero...
No es incorrecto cuestionar a los “eco-izquierdistas” por decir que la contaminación es un mal exclusivamente del capitalismo. Pero tampoco es correcto decir que la teoría del calentamiento global es un invento para reprimir a la empresa privada. Es como decir que el Estado nos reprime al decirnos dónde debemos botar la basura. Ambas posturas son irresponsables.

En todo caso, la discusión acerca del calentamiento global, si es que aun el tema merece ser discutido, forma parte de una diatriba científica, no ideológica. Si la política interviene, en todo caso, es para discutir si el problema se combate más eficazmente desde el Estado o desde la sociedad civil.
¿Paranoia o Conspiración?


La contaminación es algo que perjudica a terceros de manera involuntaria. Puede causar enfermedades graves. No es anti-liberal que el Estado intervenga cuando se violan derechos individuales, se supone que en el liberalismo clásico el Estado está para eso.  Otra cosa son las posturas de los liberales anarquistas, en las cuales el Estado no existe. Posturas basadas en sociedades quizás más avanzadas, pero también inexistentes.


Adicionalmente, ver a la naturaleza como un mercado libre en el cual algunas especies llenan el nicho desocupado por otro como si fueran empresas es interesante desde el punto de vista filosófico, pero no necesariamente nos habla de algo real.

En todo caso, el impacto ecológico, más que estar emparentado con un sistema económico, tiene más que ver con una revolución industrial que arrancó en los países capitalistas, pero que continuó también en los países socialistas. El sueño de Marx era ver a los obreros apropiándose de esas contaminantes fábricas, así que no se puede decir que los países de la órbita soviética aplicaron mal un modelo que también se basaba en el progreso técnico.


Quienes creemos en el liberalismo no debemos creer en una postura ecologista liberal sólo porque contradice a otra postura ecologista y socialista. Si alguna crítica debemos hacer a esa postura ecológica de izquierda es precisamente el haber emparentado la ciencia y la política de una manera descabellada. Defender una postura política en la cual capitalismo e industrialización parecen ser lo mismo, es también caer en la defensa de un modelo de producción caduco que está cambiando, pues, hay nuevas tecnologías que permiten, por ejemplo, la  fabricación de productos bajo demanda, sin sobre-producción.


Así era en el siglo XVIII, ahora ni te cuento...
Tampoco la idea es satanizar el concepto de industrialización. La técnica forma parte de la evolución humana, ha contribuido a generar riqueza. Lo que se debe criticar es el seguir anclados en una fase inicial de la era industrial, necesaria como comienzo de un proceso histórico, pero que a estas alturas resulta obsoleta, especialmente por su impacto ambiental.


Atacar un modo de producción obsoleto, que genera gases tóxicos y deshechos no implica de ninguna manera atacar la propiedad privada y la libertad individual.