Saturday, February 21, 2009

(Libros II) Divertidísimo Nietszche

Nunca pensé que volvería a leer la obra de Fiedrich Nietszche. Fue un tipo de lectura recurrente en tiempos de confusión ideológica, cuando no sabía en que creer. El Nihilismo parecía ser la última opción cuando parecía haberlo conocido todo en materia de filosofía política: pues, todas las alternativas de izquierda y de derecha me parecían un fracaso. Hoy me reencuentro con Nietszche, al leerme por casualidad su libro "Crepúsculo de los ídolos", cuyo título, aparentemente iconoclasta, oculta las intenciones proto-fascistas del autor. Los ídolos como Platón son enterrados por el autor, pues, son creadores de una sociedad, a su juicio, decadente, en donde la debilidad es una virtud.

Veo mi pasado nihilista desde dos ópticas contradictorias. Por una parte, el nihilismo me enseñó a dudar, a no ser dogmático, y por otra parte, fue síntoma de una epoca de mi vida bastante apática e improductiva. Un nihilista no puede cambiar al mundo, nisiquiera el entorno que lo rodea, pues, no cree que pueda hacerlo. Se convierte en un inútil que dice que la política (por ejemplo) no sirve para nada, pero no haces nada al respecto para que funcione. Sin embargo, hay que aclarar que el nihilismo de Nietszche era más que todo moral. Si Nietszche atacaba al cristianismo o al liberalismo era porque lo veía como parte de una estructura moral que debía ser invertida (hasta llevarnos a su añorada barbarie neo-pagana, en donde el bien y el mal son relativos, y por ende, actuamos como animales salvajes). Personalmente milité en las filas del nihilismo político, y lo que más me inquietabaera la ineficacia de las teorías políticas y económicas.


En "Crepúsculo de los ídolos" Nietszche, como en otros de sus escritos, resulta tan divertido como el Pato Donald, y que me perdonen los intelectuales y filósofos. Al igual que otras obras como la célebre "El Antricristo" Nietszche dice, de forma muy directa, lo que siente y lo que piensa, y lo hace de manera bastante agresiva y sinceera. Nietszche es un ser que puede causar bastante risa (al menos en gente como yo) precisamente por ser un amargado. Su concepto de justicia era un justificación del poder bárbaro. Nietszche no estaba contra el poder, sino con el hecho de que lo detentara quienes (según él) no lo merecían. No toleraba a Sócrates, aborrecía al cristianismo, detestaba tanto a anarquistas como a socialistas, y tampoco simpatizaba con el liberalismo, pues, todos tenían en común (a juicio del autor) su tendencia a legitimar un sistema gobernado por la escoria social.

Pero hay algo que debemos tener en cuenta: La inversión de los valores de Nietszche no es más que una manera de convertir los defectos del ser humano en virtud. Todos tenemos nuestro lado instintivo, lleno de impulsos sexuales y violentos, y tanto la cultura como la sociedad contribuyen a controlar lo más bajo de nuestro ser . De todas formas, existe la sublimación de la cual hablaban los autores del psicoanálisis, y podemos canalizar esos aspectos de nuestro ser por otras vías.

Lo peor de Nietszche no son sus intenciones, ni el hecho de que haya tenido influencias en gente como el mismísimo Adolf Hitler. Lo peor de Nietszhe somos nosotros mismos, pues, todos tenemos un ser irracional por dentro que aborrece lo que considera decadente y quiere aplastar a los demás. Canalicemos nuestro lado irracional y animal por otras vías, usemos esa energía para crear, y dejemos de desear la vuelta a un mundo tan cruel como el de la antigüedad, lleno de amos y de esclavos.








Post a Comment